Seleccionar página

Los pueblos indígenas americanos lo cultivaban desde la antigüedad, y en la época del Descubrimiento de América, el cacahuate ya se extendía hacia el norte y desde luego en amplias zonas de México. En las tumbas de los antiguos Incas, descubiertas en el oeste de las costas sudamericanas, se han encontrado vasijas conteniendo cacahuate, lo cual es importante, pues quiere decir que los indígenas lo consideraban como alimento para la otra vida.

Es de origen brasileño, transportado por los portugueses al África occidental y llevado desde allí por los negreros hacia las Antillas y América del Norte. Los españoles le hicieron llegar al extremo oriente atravesando el Pacifico. En México se denominada tlal-cacahuatl, es decir cacao de la tierra, aunque nunca fue excesivamente consumido y por lo tanto cultivado. La voz maní para expresar el cacahuate o cacahuete como ahora es conocido, es importada de las Antillas, aunque el origen es maya: mak-nik, de mak tapar y nik flor. En España tenemos una de las primeras descripciones detalladas por parte de Monardes.

En casi todas las partes se consumía tostado y pelado, aunque hay zonas como Bolivia que se transforma en bebida, después de molerlo limpio y tostado, mezclándolo con agua, a lo que llaman chicha de maní que no contiene alcohol. A pesar de que el cacahuate produce aceite, los indígenas no lo producían más que en pequeñas cantidades y sólo para ungüentos, la cocina americana precolombina no estaba acostumbrada a freír en aceites ni en mantecas ningún producto, y de hecho no se conoce ningún utensilio de estas épocas que sirviera para freír.

Este es otro de los productos americanos que no fue asimilado en los primeros siglos después del Descubrimiento. Los colonizadores lo llevan a Europa; sin embargo su cultivo no prospera al estar alejado de su latitud y del clima necesario para su desarrollo. Después del Descubrimiento, los mercaderes y exploradores, lo pasan a África y Asia en donde encuentra condiciones más favorables para su cultivo.