Santo Domingo (de Guzmán, en su nombre original) es no solo la capital de la República Dominicana y el principal puerto del país, sino el lugar donde se asientan la primera catedral y el primer castillo de América, ambos ubicados en la Ciudad Colonial, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Es el mejor lugar para descubrir la cocina dominicana, que ha sido capaz de mantener sus raíces y evolucionar hacia cotas elevadas de creatividad que la han convertido en un referente de la gastronomía de todo el Caribe. De hecho, ostenta el título de Capital de la Cultura Gastronómica del Caribe, distinción que le otorgó la Academia Iberoamericana de Gastronomía y que está contribuyendo a que su cocina disfrute del reconocimiento que merece.

Algunas de las recetas más tradicionales son los quipes de chivo liniero con picante casero, el risotto de chivo con plátano maduro al caldero, el sancocho artesanal o el salpicón pasión de pez león. Elaboraciones que se pueden encontrar en Travesías, de Inés Páez (conocida como la chef Tita), embajadora de la nueva cocina dominicana. Un restaurante sencillo, con la calidez de una casita de campo.

Otro de los grandes cocineros es Martín Omar, de Dos Mundos, quien, con la experiencia adquirida en España, combina el Viejo y el Nuevo Mundo en este local de la Zona Colonial, en platos como la sopa de coco y cilantro con camarones y vieiras o el cabrito guisado al ron añejo sobre plátano.

Perteneciente al SBG Group, el restaurante SBG Santo Domingo, en el centro de la ciudad, donde el chef Joaquín Renovales logra una carta internacional basada en el respeto por el producto. Y un buen local de cocina típica es El Mesón de Bari especializado en gastronomía criolla de buena calidad, con platos como el arroz blanco con habichuelas guisadas.