La inmensidad de sus pastos ha hecho de Argentina el país ganadero de Sudamérica y sus asados y parrillas, creados por gauchos y vaqueros, son un reclamo cultural, turístico y la “excusa” perfecta para reunirse con amigos y familia.

Valeria Mesones, gerente general de parrilla Don Julio, cuarto lugar en los Latin America’s 50 Best Restaurants y conocido por sus cámaras de maduración, recomienda empezar por “buscar novillos de 2 a 3 años, que pesen unos 500 kilos” y, por supuesto “prender un buen fuego con carbón y respetar el orden de un buen asado: chorizo y morcilla, mollejas, entraña y ojo de bife con hueso”. Tengamos cuidado de no cometer errores como, explica, quedarnos sin fuego, pasarnos con la cocción o comprar carne de más.

María Podestá, presidenta de la Academia Argentina de Gastronomía, nos cuenta que: “En el Martín Fierro, compendio gauchesco del genial José Hernández, se concluye que en nuestras tierras ‘todo bicho que camina va a parar al asador’, pero hoy deberíamos decir que ‘todo bicho que camina, nada o vuela va a parar al asador».