Somos seres viajeros. Nuestra vida contemporánea no se concibe sin desplazarnos de un lugar a otro. Como decía Mark Twain, “viajar es fatal para el prejuicio, la intolerancia y la estrechez de mente”. Y una de las mejores cosas que podemos hacer mientras viajamos es comer, algo que entienden muy bien quienes nos visitan, que han convertido a España en uno de los grandes destinos turísticos.

Resulta evidente que la gastronomía es un factor fundamental de promoción turística. Sea cual sea el motivo por el que un viajero se desplaza, al final, tiene que comer… y cenar. Además de lugares de sol y playa y otras zonas turísticas, la gastronomía tiene una importancia significativa en el turismo hacia las grandes ciudades.

Por ello, la Organización Mundial de Turismo está estudiando la posibilidad de promover el Turismo Urbano Gastronómico en el marco de las Redes de Turismo Gastronómico. Ciudades tan importantes como Buenos Aires, Sao Paulo, Miami o Madrid están pensando en establecer un Eje de Turismo Urbano Gastronómico que abarque a esas cuatro grandes urbes iberoamericanas. Quizás por ello, Buenos Aires es la Capital Iberoamericana de la Cultura Gastronómica 2017; Sao Paulo lo será en 2018; Miami en 2019 y Madrid en 2020.

En Madrid, no solo se puede disfrutar, conocer y difundir la cultura gastronómica, sino que el turista se encuentra con restaurantes de todos los estilos, de cocinas nacionales e internacionales, de gastronomía tradicional y de fusión, de gastrobares y tabernas. Y destinos preferidos por los viajeros son también los mercados municipales y las tiendas gourmet, reflejo de la diversidad y calidad de las despensas locales. Y participar en eventos como Madrid Fusión.

Barcelona es otro gran ejemplo de este triunfo del turismo urbano gastronómico, gracias a una de las ofertas más completas y cosmopolitas. Restaurantes de siempre y recién llegados, mercados como La Boquería y tiendas se distribuyen por sus calles. Por no hablar de los hoteles… un lujo, por lo tanto, para este turista urbano al que le gusta dejarse seducir por las cosas del comer.

Decía John dos Passos que “como todas las drogas, viajar requiere un aumento constante de las dosis”. Sobre todo, si incluimos las dosis adecuadas de los mejores ingredientes gastronómicos locales. Esto, también, lo entienden quienes nos visitan.

Por Rafael Ansón, presidente de la AIBG. Publicado en La Vanguardia.