El padre José de Acosta se refiere a las aves domésticas: “…me he maravillado de las gallinas, porque, en efecto, las había antes de ir españoles; y es claro indicio tener nombres de allá, que a la gallina llaman gualpa y al huevo ronto; y el mismo refrán que tenemos de llamar a un hombre gallina, para notalle de cobarde, ese propio usan los indios. Y los que fueron al descubrimiento de las islas de Salomón refieren haber visto allá gallinas de las nuestras. Puédese entender que, como la gallina es ave tan doméstica y tan provechosa, los mismos hombres las llevaron consigo, cuando pasaron de unas partes a otras, como hoy día vemos que caminan los indios llevando su gallina o pollito sobre la carga que llevan a las espaldas; y también las llevan fácilmente en sus gallineros hechos de paja o de palo. Finalmente, en Indias hay muchas especies de animales y aves de las de Europa que las hallaron allá los españoles, como son las que he referido y otras que otros dirán.”

No obstante la gallinas castellanas que llegaron a América eran de superior calidad que las de procedencia indonésica que al parecer ya existían a la llegada de los españoles pero a las que no tenían gran aprecio los indígenas.

El pollo es una de las carnes más apreciadas en la actualidad tanto en el norte como en el sur y su distribución ha dado lugar a cadenas de establecimientos especializados en este producto de gran éxito.

La gastronomía bogotana y del altiplano cundiboyacense surge de los indígenas muiscas y las tradiciones europeas. Los muiscas consumían mazamorras de maíz y mazamorras de papa como alimentos tradicionales condimentados con guasca para dar el sabor picante. Con la llegada de europeos, se adicionó el pollo y otros condimentos que hicieron trasformar las mazamorras en pucheros y luego desarrollaron diferentes tipos de platos y sopas populares con pollo como el ajiaco, sancocho, la mazamorra, mondongo, etc.