Desde el mes de febrero, la revista Ronda Iberia ha convertido su página de gastronomía en una oda a la cocina iberoamericana. En cada edición –un reportaje escrito por Rafael Ansón, presidente de la Academia Iberoamericana de Gastronomía, y coordinado por Antonella Ruggiero, secretaria general adjunta de la AIBG–, pone en valor grandes productos y recetas como: el guacamole mexicano, la causa peruana, los asados argentinos, el gazpacho español, el café colombiano, la moqueca brasileña, la arepa venezolana o las carimañolas panameñas.

Platos y cocinas con mucha historia, que triunfan en todo el mundo y que componen un recetario cargado de sabor, color y calidad, resultado de un proceso único que se llamó “de ida y vuelta”.

América aportó más de lo que recibió en el aspecto gastronómico, pues no se concibe la alimentación actual sin productos de aquella procedencia, como el maíz, la patata, el cacao, el tomate, el pimiento, las frutas tropicales, el pavo, etc.

Nosotros también llevamos unos cuantos “tótems”, nada menos que el café, la caña de azúcar, el trigo, la mayoría de las carnes, la vid o el aceite de oliva. Pero si tuviéramos que calificar cada uno de los 10 grandes productos “de ida y vuelta”, probablemente puntuaríamos incluso un poco más alto lo que llegó de América, sobre todo si consideramos el nivel de penetración que han alcanzado en la cocina europea.

Al final, además del español y el portugués como idiomas, Iberoamérica reúne una extraordinaria despensa, que no solo es, en su conjunto, la mejor oferta gastronómica del mundo, sino que ha ha sabido adaptarse a las nuevas tendencias, a la tecnología y la innovación.