Antes del encuentro con América, el gazpacho se preparaba con agua, aceite de oliva, vinagre y sal, para evitar la deshidratación, y pan duro, para tomar los hidratos necesarios para soportar las jornadas de trabajo en el campo.

A partir del siglo XV, tomate y pimiento se convirtieron en ingredientes esenciales, pero también podían añadirle pepino o cebolla. En algunos lugares también pescado (para lograr el gazpachuelo), conejo o perdiz (caso del gazpacho manchego o galiano) o almendras (ajoblanco). Pero la esencia es agua, aceite de oliva virgen extra, vinagre, sal, tomate, pimiento y pan. El AOVE es el ingrediente estrella, porque los hay excepcionales y marcan la calidad del gazpacho.

Fernando Córdoba, chef de El Faro del Puerto, nos cuenta en el último número de Ronda Iberia que es fundamental que se consuma frío y recién hecho “para que no se oxide como el zumo de naranja” y que los tomates los saquemos de la nevera uno dos días antes de hacer el gazpacho “para que se terminen de madurar”.

Ronda Iberia julio_gazpacho